26 feb. 2009

CONSUMISMO Y EXAGERACIONES ENFERMIZAS

No es difícil descomponer anímicamente a la población humana, llevándolos a su propia destrucción, conflicto, competencia y muerte. Se requiere materializar como positivo un acontecimiento o un proyecto nefasto de algo que la ley prohíbe para ver los resultados abismales. Entre mas se popularice la prohibición causa con mejor resultado el desastre. Los varones y mujeres de todas las edades empezaron deleitando un cachito o bareto de marihuana y terminaron disfrutando y consumiendo cocaína y uno que otro cigarrillo con elementos químicos más fuertes. Su efecto los hace danzar sobre un torbellino de placeres y viajes. La gran mayoría de narcómanos no regresan a sus hogares.

Hoy los narcoseñoritos y las narcoseñoritas, duermen el sueño de los justos, deambulan por las calles con pésima apariencia, residen dentro de una clínica de conducta o simplemente son huéspedes de una costosa e incomoda cárcel. Se requiere de un excelente montaje publicitario y de un intrépido mentiroso periodista para que los hombres confundan lo excelso y sagrado con lo ordinario y nocivo. Al hombre le encanta lo prohibido. Si este causa muerte y destrucción, los adictos aumentan en número y todos siguen el camino del desorden con más seguridad. El dinero que los gobiernos invierten en perseguir a narcovarones y narcomujeres, debe usarse para aumentar la producción alimenticia y el bienestar equilibrado de todos y de todas aún de quienes desean vivir en la luna entre sonámbulos con su narcodosis.

La persona que es adicta al cigarrillo lanza su exquisito aroma nicotínico con cada una de sus contradicciones. Quienes no fuman deben por educación y/o prudencia tolerar el olor a comida podrida o leche rancia que expelen esos extraños gustos. Algunos tabacos vienen con ingredientes especiales que disimula cierto “olor agradable” y quien lo usa llevará como aliada a la dama nicotina. La misma infecta la naturaleza de lo esbelto sobre los demás humanos y de paso contamina el ecosistema. Hasta el perro guardián de la casa queda oliendo a nicotina o marihuana. Lo peor es tolerar el olor que emite un borracho. Ningún enamorado sobrio quiere besar la boca de un ebrio. La multicultura nos permite aceptar olores adictómaníacos del alcohol y sus derivados. Algunos individuos que son adictos a la marihuana y que la usan de vez en cuando según el clima, están convencidos que el mundo no se da cuenta de su chévere preferencia.

El olor a marihuana no se puede reemplazar o esconder aunque se aromatice con extracto de vainilla. Los labios de un marihuanero o de una marihuanera, cambian de color al poco tiempo. Lo mismo que la dentadura del protagonista. Labios rosados y frescos se convierten desde el café claro al más oscuro. Algunos toman el color negro casi del azabache. Los alcohólicos, marihuaneros y cigarreros no pueden ocultar su aroma y su dependencia. Lo peor es prohibirle esos hábitos o vicios a quien disfruta con su deleite. Ellos deben seguir sin vergüenza oliendo y consumiendo sus bacanos cosos. Los jóvenes y adultos deben ser sinceros, rectos y transparentes así estén a favor del error. Nadie debe esconder su apetito por el bareto marimbero o el cachito rumbero. La sociedad debe sin alarmarse aceptar que hay ciertas enfermedades que no se deben perseguir o esconder porque se hacen cancerosas.

La moderna sociedad está usando algunas palabras que contradicen su semántica y su real significado. Quien mejor atinó para enfrentar la mentira fue el joven de 33 años que recibió masacre y muerte por parte de los equivocados. El expresó: “La verdad os hará libres”. Quienes lo asesinaron siguen pensando, que eran ellos quienes estaban en lo correcto y que el acto de matar olímpicamente a Jesucristo no solo los puso al lado de los buenos sino que fueron los mejores protagonistas de la verdad y de lo diáfano. La mejor forma de detener el narcoconsumismo es darle aprobación legal a quienes lo producen. Los gobiernos deben aprobar las fábricas clandestinas y los laboratorios de pasta de coca para que los rostros de los verdaderos propietarios salgan a luz pública y nadie se esconda por miedo. Los culpables serán responsables del ajetreo que produce su tóxica narcoproducción. Es importante saber quien está detrás de cada industria y empresa. El mundo debe conocer el lugar exacto en donde residen y que otras labores hacen los responsables.

Si la ciencia pudiera resucitar a Pinochet o a uno de esos matones de la historia, podríamos asegurar sin equivocarnos que él seguiría pensando al vivir de nuevo, que estuvo del lado correcto. Serían demasiados los mortales terrícolas humanos que se le unirían. Ninguna autopista o parque alcanzaría para meter a los amigos y manifestantes del pinochetismo. Por supuesto que habría un nuevo conflicto entre los unos y los otros. Lo prohibido trata de usar imposibles e inamovibles para salirle adelante a cualquier ley o estrategia. Quienes están equivocados creen saber que están en la verdad correcta. Esos inventan cada día nuevos métodos para ganarle a la ley y a las exigencias normativas nacionales e internacionales. Todos debemos saber ¿Quienes son?, ¿Donde están? y ¿En que coordenadas laboran? Como en la canción romántica: ¿”Y quien es él, en que lugar se enamoró de ti… pregúntale a que dedica el tiempo libre”?

Estamos seguros que los narcousuarios no conocen a los propietarios ni a los fabricantes del alcaloide. Los profesionales químicos y otros que se unen al negocio ilícito tienen que esconder su real trabajo para no enfrentar a su familia y a la misma gente que los vigila y los maldice por la misión que han emprendido. Mientras haya consumidores y compradores es muy difícil luchar contra el cáncer de la droga ilegal y otras sandeces. Los verdaderos culpables del narcotráfico con todo su montaje teatral sobre escenarios de muerte, jamás darán la cara si se les sigue prohibiendo. Es hora de encontrar una solución inteligente y practica, para saber más de esos asuntos con sus causas y consecuencias. Quienes no consumen un producto es difícil que un día lo saboreen con gusto. Diría que ese si es un imposible e inamovible. Quien es nunca deja de ser.

Si a lo prohibido se le agrega amor mundano, derroche, dinero, festejo y lujo, cada día aumentan sueños ilusos y anhelos utópicos. Una gran mayoría quiere ser protagonista de esas crueles hazañas. Como sabemos que nunca se castiga a los verdaderos responsables cada cual se las ingenia para conseguir una oportunidad como esperanza para lograr en el futuro ser el capo del momento. La materialización de su propia utopía y ensueño de seda que quiere lograr con mejor tino es mas real si él detecta la prohibición en la norma. Quien contradice la ley siempre busca imposibles e inamovibles para violarla. Los ilusos del producto esperan ser los posibles facilitadores de oro, mundo, suntuosidad, mansiones, manejando el narconegocio. Por supuesto que con el ilícito negocio.

Lo ilícito debe pasar a lícito para ver los rostros verdaderos de los culpables. Los aeropuertos tendrán con la legalización una pista preferencial para naves narcóticas. Se construirán espacios especiales en cada ciudad y/o lugar, para narcocomerciantes, narcoconsumidores y narcovendedores con sus baretonarcomanías. La empresa de la construcción, arquitectos e ingenieros tendrían una narcoactivación. Es hora de decir la narcoverdad enfrentando a los narcoresponsables de la narcoplanfabricomerciomanía con leyes lícitas para hacerlos aparecer en televisión. Los narcodependientes usarían las nuevas normas legales para responder por cada causa con su consecuencia. Me imagino como aumentarían los comerciantes de la narcoinformación. El narcoamarillismo no tendría que ir a la narcoselva.


¿Qué puede hacer la sociedad y los legisladores?

Una fórmula es aprobar legalmente lo prohibido y obligar a los autores intelectuales de los laboratorios y a sus testaferros a cancelar un seguro de vida y de lesiones, cada vez que las consecuencias causen estragos y/o epidemias. Los responsables deben asumir los gastos financieros que también ocasionen humanos muertos y orates que deambulan por calles y avenidas. Los laboratorios se deben trasladar a los pueblos pobres y a los barrios marginados de las ciudades, para que el dinero que devengan de sus ganancias ilícitas, sea invertido en reparaciones y logros a favor del bien común sin ir muy lejos. Cada centavo se quedaría en el respectivo país de origen y los sectores populares brillarían al igual que los edificios y casas del estrato 7 con todas las comodidades.

Con esta medida, los narcodirigentes y narcopolíticos no tendrían necesidad de esconder su rostro a la prensa y al pueblo. Los periódicos harían una página especial social para los narcolectores, narcoinvestigadores y narcómanos. Estamos seguros que los avisos publicitarios salvarían a todos los empresarios de los comerciales medios de comunicación que están en quiebra. Los grandes narcofinancieros también se encargarían de cancelar aquellas oficinas y establecimientos que requieran los gobiernos para la nueva organización con su narcojurisprudencia. Lo único que detiene la ilegalidad es darle legalidad. Sacarlos de las montañas en donde esconden su negocio es también una obra de misericordia y de cierta manera nos solidarizamos con quien sufre en esos lugares de muerte. Todos los pueblos deben recibir parte de las ganancias del negocio ilícito siendo lícito. Los estados deben recibir los impuestos respectivos de todo comercio. También el dinero al quedarse en casa sólo lo disfrutarían los connacionales.

Lo más difícil para el hombre es luchar contra algo que esta escondido y que se trabaja por debajo de la ley. Lo oculto y prohibido ha logrado sembrar injusticias. Caen justos por pecadores. Nos imaginamos la lista de amigos y familiares desfilando por los nuevos narcodiarios de la verdad. El país que cultive nombrará un NarcoMinistro y un Narcoasistencial. La nación consumidora tendrá su Ministro para el NarcoControl Alcalino. Los países que deseen participar del negocio oficiarán el narconombramiento de un Ministro Narcoventa. Como el negocio se hará más lucrativo con la legalización, los gobiernos que apoyen a los narcoempresarios, deben constituir una ley para que se reparta con las ganancias un seguro de narcodesempleo. El mismo cobijaría a todos los ciudadanos sin importar si son o no narcodependientes. Aquello que se hace ley así destruya a la humanidad por lo menos tiene el coraje de dar la cara de frente y sin escondederos. Los hombres escogerán con más acierto el camino, el sendero, la trocha o la carretera. Si logramos sacar del closet a quienes aparecen como santos y santas sabemos sobre que riel nos moveremos y a quien debemos escoger dentro de cada preferencia. La puerta ancha siempre llevará al despeñadero. Antes de destruir los demonios se deben llevar a la superficie. La legalidad reprende las sombras. Esas regresan a sus lugares de origen y se desintegran.

Jesús de Nazaret dijo a sus seguidores: “Yo soy el camino, la verdad y la vida nadie viene al Padre sino por Mí”.

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