19 feb. 2009

Prudencia nuestra mejor amiga

Un jefe de una de las denominaciones de Iglesias conocidas en el mundo occidental y dentro de un país latinoamericano, ordenó a sus seguidores y a todos sus clérigos: "Destruir todas las imágenes, ídolos y cada matacho que tubieran en sus casas y en los templos". Tambien él redactó una "forma carta magna", en donde quien la firmara, se comprometía con su grupo a no tener en su vida y en su vivienda, idolatría. Una vez abrazaba la nueva fe ("la verdadera"), nunca más debería regresar a las andanzas del pasado, de farsa y engaño.

Se hizo la voluntad del varón religioso y todos le obedecieron. Para varios de sus seguidores les fue dificil destruir sin ningun proceso las obras de arte, los recuerdos y ciertas tradiciones que se guardaban en las familias. Ellos hicieron caso al hombre. La Iglesia del Jerarca en mención, siguió adelante y creció tanto que la gente no cabía en los Templos anexados e improvisados. El como si fuera un "misionero", se paseaba por varias naciones y lugares. Quien lo veía, afirmaba: "Realmente este hombre es un santo, es un varón de Dios".

Se le olvidó al "líder religioso", destruir los matachos y los ídolos que guardaba dentro su corazón. No retiró las mañas de su comportamiento. A ése le gustaba: El dinero (Si le llegaba en dólares mejor), las joyas, las mujeres y no se le escapaban los varones hermosos a quienes seducía. Todo lo que fuera suntuoso y que causara placer le encantaba con ganas.

Amaba lo que estuviera adornado con sedas y por supuesto que los mejores vinos. Lo veía la gente con su sotana negra inpecable. De su cuello colgaba un cruxifijo fino en oro de 18 kilates. Según él, "ese no le molestaba a Dios afirmaba". Vivía en una casa, que al verla parecía un palacio dorado. Se jactaba de tener una residencia grande, hermosa, cómoda y a comienzos del siglo XXI la mejor del pueblo. Con criados y un buen conductor con vehículo moderno importado trabajaba su obra.

El hombre del cuento, había dejado abandonadas a varias amantes con sus hijos anteriormente. El convivía con la última (una joven menor que êl, por lo menos 30 años). Invitaba a sus fieles a que se casaran como "Dios ordenaba". Al parecer él no se había casado con ninguna.

Jesús de Nazaret, se refirio a esos "personajes" de novela, pacotilla y de todos los tiempos. Con autoridad y con la Santa palabra de Dios, dijo: " !Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorreís mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le haceis dos veces mas hijo del infierno que vosotros (Mateo 23: 15). También el Maestro Verdadero Jesucristo, nos invita a tener la prudencia del caso cuando se trata de esos ineptos y mediocres personajes, que dicen ser santos, puros y escogidos.

Por eso, con mas fuerza Jesús de Nazaret, expresó: "Así que, todo lo que os digan que guardeis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen y no hacen. Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas " (Mateo 23: 3-4).

Dios invita a destruir los ídolos que hay dentro de nuestro corazón y a no adorar matachos metidos en nuestra mente. La misma Biblia nos exhorta a repudiarlos. Los primeros ídolos que debemos retirar de nuestro deseo, son la prepotencia, arrogancia y petulancia. De cierta manera con prudencia, debo escuchar con atención aquello que dicen los hombres. Debemos usar la prudencia y reconocer la Biblia como Palabra de Dios cuando la ponemos en práctica.

Los predicadores si están y viven en la verdad y son de Cristo, ellos mismos serán prudentes tanto en palabras como en hechos ["Sean prudentes como serpientes y sencillos como palomas"]. El hombre que conoce a Dios, se aleja de la maldad del pasado y de paso deja los perversos hábitos del ayer, construyendo desde si mismo, una alternativa de vida con mejor libertad. Labora las 24 horas en busca del bien común de todos y de todas. "Que todos sean UNO en bienestar e igualdad sin distinción".

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