21 jun. 2009

DAVID Y JONATHAN

Cada vez que estudiamos el libro del “Antiguo Testamento”, seguimos dando testimonio que no es el mismo dios que nos han infundido las religiones tradicionales con el Dios único y verdadero e Hijo de Dios de Jesús de Nazaret. Todos los protagonistas siguen delineamientos y caprichos humanos. Cada cual busca poder, tierras y riquezas. Hemos encontrado que la distancia en cuestión de santidad es garrafal entre la vida de los asesinos que narra la versión que acuñaron como hilo secuencial con la realidad de la obra excelsa del maestro carpintero. Creíamos que David era realmente un rey de amor, rectitud, servicio y gloria celestial. Resultó ser igual o peor a los otros nombrados. No sólo tuvo sexo con varias mujeres sino que usurpó el amor de las casadas. El varón debe enamorar a una mujer soltera y sin compromiso. La mujer debe entregar su amor a un varón libre de mañas. La mejor medicina para el amor es someternos a un proceso de enamoramiento en libertad. La mujer debe buscar siempre a un varón sin alianzas con faldas y en lo posible que no tenga apetitos por pantalones. Los varones y mujeres que se han unido a personas separadas o divorciadas, siempre se quejan de las mañas y complejos que ven en su nueva media naranja, aprendidas de su anterior amor o contrincante.


David y sus hombres, asesinaron y masacraron a sangre fría y sin ningún tipo de consideración, a pueblos enteros. No sintió misericordia y compasión, por niños, mujeres, ancianos, animales y cosas. Una vez se apoderaban del botín y de las riquezas de la población desaparecida a filo de cuchillo, quemaban el lugar. Creemos que los desalmados que usan motosierras para descuartizar a los terrícolas vivos, vienen de esa ralea, a quienes se deben aislar del resto de la humanidad y algunos se deben tener entre rejas sin derecho a réplica. También leemos dentro del cuento del rey, que éste usó la mentira para aparentar otras realidades que no permiten ingresar al cielo y al santuario del Señor de las Alturas. Los fanáticos y predicadores que gritan aleluya y que tienen como ejemplo a David y a otros depravados, deben volver a leer y estudiar la vida que materializaron esos endemoniados, para comprobar que no existe nada diferente a la práxis de un vulgar mortal terrícola humano. Si la vida de David es ejemplar para muchos de los equivocados, estamos lejos de saber que el Dios del Nazareno, es otro muy diferente y es a quien debemos seguir sin miedo y seguros de no equivocarnos.


El tal Goliat era un tonto fanfarrón. Personajes como éste nos debe concientizar a no seguir engañando a nuestros hermanos terrícolas con ejemplos que engendran estupideces y esclavitudes. Tener músculos y cuerpo de gladiador no es tan difícil. Conocemos a varones y mujeres que se la pasan diariamente en los gimnasios cuidando cada silueta para aparentar bellezas inventadas y rellenar la vida de vanidad y farsa. Algunos de esos se creen con más fuerza que el pobre Goliat, que fue derribado con la primera piedra que lanzó David. Ni siquiera tuvo la destreza para mover la cabeza. Le aconsejamos a los defensores de la frase: “David derrotó a Goliat”, que busquen otra en donde por lo menos los protagonistas, hayan tenido igualdad en la oportunidad.


Si un ejército está en guerra con otro y espera que los enemigos estén durmiendo para atacar y los masacra desprevenidos, los mismos se hacen mas asesinos y delincuentes que los dormilones. Aunque la guerra la debemos retirar de la vida del hombre y de la sociedad, por lo menos mientras nos quede grande hacerlo, debemos saber que hasta en las formas poco o nada civilizadas, se requieren normas y esas se deben cumplir. Ahora si entendemos porque las mujeres inteligentes buscan toda clase de varones para casarse menos hombres armados. A quienes organizan “reinados de belleza” sería importante que conocieran que la belleza debe ser espontánea y en estado natural. Que una mujer use la cirugía plástica para aparentar o aparecer como la más bella entre las bellas, es otra de las fantasías a las que hay que temer. Jesús en tono burlón lo dijo: “Hipócritas.” Creer la mentira de ser la más bella sabiendo que: Nariz postiza, pómulos prestados, boca plástica, ojos con vidrios azulados o verdosos, cabello teñido color selva espantada, dientes incrustados, relleno de caderas y glúteos gelatinosos, es de cierta manera vana ilusión. Una vez pasa el efecto de la cuchilla, las arrugas aumentan y la vejez como el cansancio de la piel se hace prematuro. Nos imaginamos el golpe certero para quien vive de fantasías postizas. Por lo menos parece que el tal Goliat no iba al gimnasio y sus músculos eran reales.


El “Libro sagrado” describe a David como un varón bello y afirma que sus ojos eran de color azul. No todos los ojos de color azul o verdes son hermosos. No todos los ojos de color negro u oscuro son lindos. Recordemos el verso que un poeta compuso en un pueblo conocido como Cartagena, a una dama de raza negra con ojos color oscuro: “De dos chispas de diamantes, el que creó los arcanos, hizo tus ojos brillantes pero los hizo con guantes para no quemarse las manos.” La juventud es de cierta manera, la mejor belleza que la vida de un mortal terrícola humano puede experimentar. David era un chico muy joven cuando se enfrentó a Goliat. Goliat era un anciano asesino desalmado. Eso es bien cierto. El se creía invencible. Los militares y la tribu de “Los Filisteos” lo tenían como el mejor para atemorizar a los incautos que se encontraban a la vera de los caminos. Los músculos de ese personaje asustaban a los débiles. Si la muerte nos llega a favor de una causa justa y noble, jamás debemos temerle a esa clase de músculos. A veces también son necesarios los bultos para adornar los paisajes o para equilibrar las cargas.


Los humanos nos debatimos entre la morbosidad y el doble sentido de las palabras y formas. Cada uno de nosotros ha amado a mucha gente y nunca con ellos o ellas hemos tenido sexo. También no hemos amado a otras y otros y con ellos y/o ellas si hemos llegado a la relación sexual. No hemos sido castos y puros. La palabra al igual que las promesas se las lleva el viento. Manejamos doble vida y queremos aparecer ante los ojos de la sociedad como santos y santas. Todos y todas las almas vivientes creyentes afirman haber ganado el cielo. Los mortales terrícolas humanos más religiosos son los más sexuales. Aquellos que lanzan piedras sobre los demás son los más depravados. La Biblia no dice que David haya tenido sexo con el joven Jonatán. Sí hubo una simpatía especial de amigos como si fueran hermanos de sangre.


En nuestras vidas hemos amado a varios de nuestros amigos o amigas como si fueran hermanos de sangre. Por lo general en la vida del hombre hay pocos amigos. La palabra amigo está mal empleada en el lenguaje cotidiano. Confundimos contactos y conocidos como amigos. Los amigos verdaderos se aman y no siempre hay sexo entre ellos. Hay amigos de amigos. Algunos se han enamorado de sus amigos especiales y nunca han practicado sexo. No debemos tener miedo al sexo. Lo hermoso y diáfano sería llegar a la relación sexual con éxtasis de amor pero eso no sucede siempre. Los parques, discotecas, baños públicos, parqueaderos, calles, avenidas, autopistas, ríos, quebradas, mares, playas, ciénagas y hasta carros, son testigos de muchas de esas relaciones. Basta una caricia pasajera para que se activen las emociones.


Se nos olvida el pudor, recato y la misma prudencia. Los medios de comunicación como el cine y las revistas, han incentivado ese tipo de relación sexual. Varones y mujeres han llegado a la homosexualidad sin tener preferencia por el sexo igual. No todos cuantos experimentan sexo con personas del mismo sexo son homosexuales. La homosexualidad y la bisexualidad se dan en varios casos lejos de la preferencia. En los cuarteles de policía y/o militares, seminarios, colegios, internados y universidades, se han dado casos de casos y no actúa la preferencia sexual. A veces la misma ignorancia nos hace víctimas de la presa fácil.

El Libro sagrado afirma que Jonatán amó a David como si fuera él mismo. Como el escrito no habla de las mujeres de Jonatán, los morbosos le han acomodado una especie de relación sexual con David. El progenitor biológico de Jonatán lo llama “hijo de prostituta” al saber que él era muy amigo de David. Hay celos del papá de Jonatán al saber que su hijo amaba más a David que a él. Los celos hacen parte de las enfermedades del alma. Persona celosa es amargosa. Debemos huir de su lado. Varón o mujer con espíritu de celos es un enfermo. Los celos nos conducen al abismo y crean discordia y desconfianza. Recordemos que Jonatán era el hijo del gobernante y de cierta manera los hijos de los gobernantes han abusado del poder de sus padres. Jonatán fue la excepción y vío a David con mejores dotes de rey y monarca.

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