5 abr. 2011

Balas, bombas y misiles

“El aleteo de una esbelta mariposa en Brasil, puede ocasionar una fuerte tormenta en Canadá. El disparo en Francia de una sola bala dentro de una pequeña pistola, ocasionará huracanes, vendavales y tornados incontrolados en Brasil y África”. ¿Cómo será el desorden cósmico atmosférico y que pasará, cuando los misiles, torpedos  y bombas salen en masa como si juegos pirotécnicos infernales adornaran el espacio que antes fue encantado debajo del firmamento del globo terráqueo? 
En marzo, 2011, el mundo fue otra vez testigo de los bombardeos aliados con bombas y misiles, sobre lugares y poblaciones libias. Los estallidos de los instrumentos de muerte, asesinaron civiles, masacraron inocentes y dejaron casas, vehículos  y edificaciones en la ruina. Al ver las imágenes de la guerra, producen nauseas los pocos besos. 24 horas después de los primeros disparos desde los buques anclados en el Mar Mediterráneo, la tierra sufrió una vez más los desafueros, obligando a los vientos a desviar su curso. La imprudencia de los humanos mortales terrícolas perversos que hicieron llorar lágrimas de radiación sobre los montes, se debe parar con amor y sin un solo disparo de muerte. Como consecuencia a la barbarie, varios tornados destruyeron casas, enseres, calles y avenidas, en varios puntos de occidente. Hubo inundaciones en varios Estados de USA, España y Australia. En Canadá, la nieve se desprendió del firmamento y cayó sobre la Provincia de Ontario, como si de nuevo hubiera empezado la estación de invierno. Lluvia rara se vio llegar también sobre países de America del Sur y el Mar Caribe. En Centro América, hubo amague de huracanes y tsunamis. Pequeños temblores  se sintieron en varios puntos del planeta y en Japón, continuaron las réplicas. En Asia, Rusia y Oceanía, los vientos lanzaron aromas nauseabundos de muerte y escalofrío. Los pocos montes de África, lloraron la partida de la vida y murieron las aves con sus huevos y crías. Animales de todas las especies, hoy están enfermos por la maldad de los humanos vivientes. 
En España hubo un incendio cercano al Mar Mediterráneo por causas desconocidas. Los habitantes del Sur de Francia, se quejaron de dolores en las articulaciones, ardor en ojos y comezón en orificios de los oídos. La radiación de la pólvora mezclada con azufre, fósforo y otros apestosos descubrimientos, hará temblar de miedo y terror en los próximos meses aun hasta a las mismas inertes rocas destruidas. Los hombres verán después de haber convertido en chatarra los mismos vehículos que ellos vendieron y que los incautos compraron con el producto del petróleo, situaciones raras dentro de la tierra. Se seguirán cayendo del aire las aves muertas. Las playas de los océanos recibirán millones de peces muertos con la misma facilidad como se desgajan las hojas de los arboles en otoño. La tierra se sigue destruyendo brutalmente mientras los dementes autores intelectuales, toman cerveza y vino en otros lugares y antros nauseabundos. Al final de Marzo, 2011, el frio se apoderó de varios espacios de la tierra y el calor hizo su agosto con nuevas sequias y desiertos allí en donde antes era vida. Los témpanos de hielo, se desprendieron de los polos como sin la hecatombe destructiva, se hubiera controlado desde sus hermosos cristales. Las chispas radiactivas se dispersaron en la atmosfera con ayuda de vientos. Hubo incendios en varios puntos de la tierra y dentro de los bosques. Se dispararon los suicidios humanos con tristeza y llanto sobre todo en esas naciones donde el frio hela los huesos y sentidos de los pacíficos. La tierra no aguanta más un disparo. Las tres naciones protagonistas que organizaron la matanza con las otras cómplices del desastre, saben que las bombas y misiles, destruyen el ecosistema con la misma velocidad y fuerza de la luz. Cada vez que se usan sobre la faz de la tierra los disparos, el humano viviente se acerca más a la destrucción de su propia morada.  
Los hombres varones y mujeres son malos. Los incautos aplauden sus aberraciones y desvíos. Los falsos periodistas sonríen cuando las bocas de los cañones disparan estiércol de pólvora sobre la vida. Las imágenes que presentan los desviados medios de comunicación, son preparadas en la escena del terror, para que la noticia aparezca a los ojos de los ignorantes como razón justa a los macabros disparos. Algunos dicen que creen en un Todopoderoso y sin embargo guardan silencio de abusos y atropellos. Esos son cómplices de cada asesinato con su destrucción a cuestas. Los débiles gobernantes de las otras naciones arropados dentro de una falsa y perversa organización, tiemblan de miedo ante los cobardes y ruines psicópatas. Los ancestros de los mortales terrícolas humanos de las naciones arrogantes, ya habían destruido millones de años atrás, a otros planetas en donde existía la vida, con lo mismos métodos de muerte y radiación activa. Allí donde hoy hay azufre derretido, antes era un cuerpo celeste paraíso. Aquellos planetas que hoy son inertes, fueron fuente de vida y calor. Los descendientes desobedientes que hoy habitan en la misma tierra con otros habitantes llegados de otros puntos de universos distintos, no han aprendido la lección para defender la vida. Cada país que ingresó de nuevo al conflicto programado, es culpable del final de la vida en la tierra y de la destrucción del planeta.  
Es cierto que el mundano y cruel Gadafi, llevaba 42 años apoderado como gobernante de Libia. Es más cierto que engendró hijos y los puso al frente del país como si él y su familia, fueran los propietarios del territorio libio. Aun así, no hay una razón lógica ni suficiente, para seguir destruyendo el planeta con sus malditos juegos pirotécnicos infernales. Satanás tiene que ser el padre adoptivo de los desalmados locos que arremeten cada día contra la vida y las especies vivientes. Lo más vergonzoso, se da después de la necedad de Japón. Un país pequeño en tamaño y una isla grande radiactiva con muerte. Japón y otras naciones con sus plantas nucleares, ayudarán a destruir rápidamente la tierra. Sus ancestros también destruyeron un planeta en donde ellos se originaron fuera de esta galaxia. La tierra del ayer de sus antepasados en otra galaxia diferente, fue un joven planeta vivo y lleno de encanto. Cuando los involucionados cavernícolas, aterrizaron refugiados con sus costales, cajas y pobreza, la tierra era una manzana perfumada que latía vida en cada uno de sus poros. Las plantas y armas nucleares no sólo son una vergüenza del humano moderno sino que serán las otras armas que ayudarán a destruir la que era hermosa entre los planetas con vida. 
Los pueblos inteligentes del mundo viviente dentro de la tierra, deben unir esfuerzos para acabar y destruir la arrogancia de los necios, con métodos pacíficos inteligentes, con estrategias de meditación y acción de cambio. Ahora es hora de emplear la protesta silenciosa con gritos de quietud y reflexión sobre los andenes. Los pueblos del mundo tienen derecho a no obedecer mas a quienes dan la orden de apretar gatillos y disparos. Nadie debe comprar productos fabricados en las naciones destructoras. Todos a boicotear las compras  provenientes de los perversos. Nadie debe viajar a las naciones que lanzan bombas y misiles sobre el firmamento creado. Esos que aman el estudio, deben retirarse de las universidades que han titulado a los científicos que confeccionan la muerte con sus nefastos inventos. Ningún gobierno honesto del planeta debe comprar armas y menos instalar plantas y centrales nucleares. Llegó la hora de retirar aun a los soldaditos de plomo de las colecciones artísticas y hasta los carros, helicópteros y aviones de juguete que llevan el símbolo de la guerra y muerte. 
Todos los televisores y radios del planeta se deben apagar cuando la voz de un perverso locutor y/o periodista desalmado, informe noticias falsas y arregladas. Un no rotundo a la televisión y/o radio, debe ser el accionar de los rectos. Nadie se debe armar y ningún hombre de paz debe disparar un arma. Al paso que va la tierra, queda poco tiempo viviendo la vida en su seno. Todos los hombres de buena voluntad existentes y conscientes dentro del planeta azulado, deben experimentar amor fraternal y solidaridad con el otro y otra. Hoy más que nunca se requiere de una gran dosis de amor antes del final y hecatombe. El amor por lo menos hará volar a otra dimensión los espíritus de los rectos para no ser polvo inerte radioactivo. Es hora de decir: ‘Basta’ en calles, parques y avenidas. Esas serán sopa radiactiva en el ahora cercano. 
Cualquier día y en la hora y/o minuto menos pensado, las plantas nucleares se rebelarán frente al hombre con sus falsos científicos, traspasarán el corazón y núcleo de la tierra. Los mortales terrícolas humanos, serán polvo cósmico inerte con sus descendientes. Las fuentes de energía nuclear pueden estallar con la misma facilidad que lo hicieron las últimas que vieron aullar la radiación en Rusia y Japón. Los hombres de paz y quienes aman la vida deben salir a las calles y plazas a protestar pacíficamente sin perder la esperanza y los sueños de una recta justicia. Viene apoyo de las estrellas pero puede ser demasiado tarde. De la fuente del amor, viajan ángeles para ayudar a quienes deben vivir para seguir poblando los universos creados. El universo está confundido por las acciones perversas de los militares que obedecen a los necios. Ráfagas de amor se verán rodeando la tierra. Puede ser que en el mismo momento de la llegada del más allá, los ojos humanos sean solo oscuridad radioactiva y no podrán apreciar la nueva vida. 
La irónica y real situación para quienes dirigen las armas desde sus países arrogantes, se da al saber que los países protagonistas de la barbarie y destrucción, tienen problemas sociales graves internos que no han sido capaces de desintegrar. Lanzan al aire frases que afirman un mejor bienestar para los otros pueblos pero ellos ni siquiera son capaces con sus propias cargas y cruces gigantes que llevan a cuesta. En los próximos días veremos y seremos testigos de manifestaciones y protestas en varias ciudades del actual mundo terráqueo. Esos que sonrieron con los aliados, también saldrán sus hijos e hijas a las calles de las movilizaciones. Los gobernantes saben que hay problemas de justicia con injusticias en sus territorios. Usan como pretexto la guerra, para tratar de borrar de las mentes de los ciudadanos, los verdaderos percances de la desigualdad e injusticia. Hay hambre, desempleo, abuso, infelicidad, alto consumo de marihuana y cocaína, humanos adictos al alcohol y tabaco, desequilibrio emocional de una gran parte de la población, enfermedades desconocidas, desenfreno sexual en un porcentaje elevado y otros males. Las casuchas y ranchos de los pobres contrastan infamemente con las mansiones de unos pocos. Tres o cinco familias gobiernan cada país y el 90% de los pobladores, viven bajo las garras como esclavos de cada gobernante con injusticias de muerte y orines radiactivos. Sin nombrar los asesinatos programados, desapariciones, mafias, desafueros y desajustes. 
Al lado de noticias de guerra, las pantallas de la televisión muestran desfiles de modas y suntuosidades, para distraer las conciencias de rectos y probos. Las mismas quedarán derretidas como barro, chatarra y ceniza. Cuando llegó el terremoto de Chile, Haití y Japón, quienes saboreaban un suculento baile y/o trago, o esos que disfrutaban un carnaval a orillas del océano sobre la playa con amores a espalda del bien, fueron barridos del mapa de la existencia. No pudieron salvar a sus mascotas porque ni amigos tenían dentro de la parranda preparada. Los hoteles y casa de diversión, fueron sepultados con sus arrogantes dentro. Ni siquiera sonaron las alarmas de los militares para avisarles de la tragedia. Los barcos y buques anclados en las costas que creyeron suyas, fueron transportados como juguetes, a esos espacios macabros que quedaron de lo que antes era una gigante plaza de diversión. 
Desintegrar la guerra es lo mismo que desintegrar las centrales nucleares. Los gobernantes inteligentes y los líderes sabios, deben urgentemente usar los recursos y la fuerza del humano, para desintegrar las plantas nucleares y las fabricas de armas, bombas, misiles y vehículos de guerra. Aunque el tiempo esta pasando muy rápido porque las imprudencias de guerra y los efectos de misiles y bombas atómicas, hicieron disminuir la vía láctea de la hermosa tierra, aun los mortales terrícolas humanos pueden detener la destrucción del globo. Todos y todas como hermanos defendiendo la vida y la paz. El bienestar debe llegar y no debe existir un solo rico en el planeta sino todos los varones y mujeres del mundo deben gozar de bienestar y del deleite de la vida que aún queda como en el armario de los orgullosos. Que sus manos y dedos jamás disparen un arma. Que su cuerpo nunca cargue con un fusil de muerte. Que su persona jamás conduzca un vehículo de muerte y que ningún hombre de paz repita la macabra escena de matar. La paz es de cierta manera la manifestación intangible e inteligente de lo imaginable, que gratis recibió la mente humana del ser pleno y perfecto de luz, sin trabajarla ni merecerla ni siquiera los ancestros de los humanos más rectos.

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