5 nov. 2016

Importancia del Candidato Electo

A todo candidato a órdenes sagradas dentro de la Iglesia de Jesucristo que lo mortales terrícolas humanos llaman cristianismo, los clérigos administrativos y quienes están al frente de la misión como líderes del trabajo social, deben entregar por tradición e historia un periodo o etapa de tiempo que aunque no es en sí un periodo de prueba para el seleccionado o exigencia de ley, es una hermosa etapa en donde el seminarista o clérigo electo al ministerio sagrado (diácono, presbítero u obispo), que por lo general transcurre en 12 o 24 meses de acuerdo a su condición, demuestra con honestidad y transparencia firmeza en su fe para plantar la semilla de amor y servicio una vez el obispo o los obispos impongan sus manos y haya recibido por fe la presencia directa del Espíritu Santo. El escogido sabe que dentro del ministerio está inmerso su propia vocación y su capacidad para administrar y ministrar lo santo y sagrado que Dios ha puesto en su futuro.

Jesús afirmó en su santa Palabra: “Por sus hechos los conoceréis”… significa que es una etapa propia para que el electo demuestre sus habilidades de organización y administración. Al electo Dios lo reviste de fuerza espiritual y este sabe que ahora el Todopoderoso derrama sabiduría para que una vez bajo su nueva responsabilidad no cometa errores o sandeces que lesionen el trabajo pastoral de la Iglesia o el porvenir del cristianismo que en este momento flaquea. La persona escogida debe demostrar con su accionar tanto su vocación como su capacidad de liderazgo. El hombre que está bajo los designios de Dios siempre recibe la chispa de sabiduría para no cometer torpezas en su rutina diaria. La tarea principal de la Iglesia y sus elegidos es convertir la violencia en paz y la desigualdad en justicia y equidad. Jesús de Nazaret dejo la enseñanza del amor para destruir privilegios y a quienes se apoderaron de los privilegios. Para Cristo todos los varones y mujeres terrícolas humanos son iguales y al “optar por lo pobres” no es otra cosa que denunciar a los usurpadores del amor y bienestar y lograr que la justicia de Dios llegue a toda criatura para que las riquezas sean repartidas y todos la humanidad alcance plenitud y dignidad. “Si quiere seguirme, vaya y vende todo lo que tiene, entrégueselo a los pobres para que ellos también conozcan que todos debemos alcanzar el bienestar sin dejar de trabajar y menos olvidar que debemos amar”.

La Iglesia de Jesucristo debe dejar de usar símbolos de imperios religiosos o de los regímenes espirituales. Si los cristianos con sus electos logran transformar las conciencias de los hombres en excelsas, las religiones violentas, inquisidoras, terroristas y desalmadas se desintegrarán y luego vendrá la paz. Los arrogantes y soberbios han usado a Dios para matar la vida de sus hermanos, apoderarse de los privilegios y robar tierras y propiedades. Algunos equivocadamente creen que siguen a Dios pero la verdad es que son verdaderos hijos de satanás y cada injusticia hace parte de la vida de un pervertido en la fe. El electo debe reflexionar acerca de su vida y futuro y seguir el modelo de Jesucristo que es el Padre de la Luz y del amor. La humanidad requiere de símbolos para orientar sus vidas pero debemos recordar que cada símbolo que usemos debe partir de nuestro corazón sin hipocresía, en lo posible si en esa etapa de elección comprende que no está en capacidad de recibir la ministración y administración, es mejor que a tiempo lo diga con sinceridad para no engañar a la Iglesia o pueblo de Dios y no estafar la confianza de quienes lo escogieron. Aquellos hombres que llegan a la Iglesia con ambiciones y pasiones no son aptos para servir sino para cuidar cárceles humanas antes que liderar la libertad. El evangelio de Jesús de Nazaret es para liberar al hombre de maldades y sembrar en cada corazón paz y el mismo entendimiento de la razón.

Los futuros clérigos en cualquiera de sus responsabilidades deben desintegrar definitivamente la inquisición que inyectó la falsa iglesia como imperio religioso a la verdadera Iglesia de Cristo. Los hipócritas son esos que vemos en los templos con las manos extendidas en posición de oración y boca bajo como si realmente se postraran a Dios pero fuera del templo venden armas, organizan ejércitos para asesinar la vida creada, robar a los pueblos y seguir robando los privilegios que Dios creó para todos por igual. El verdadero Israel aún no ha logrado aceptar al Mesías porque al Hijo de Dios lo mataron antes de tiempo y ese tiempo es ese que usa el electo para cambiar y saber que no debe acumular riquezas porque cada esfuerzo se debe distribuir equitativamente conservando el orden y administrando la justicia de Dios porque lo excelso viene de arriba y de abajo solo proviene la miseria y el desamor.

En los últimos tiempos la Iglesia de Jesucristo se llenó de farsantes. Aunque serán destruidos en su momento (se aproxima la hecatombe final), los verdaderos líderes del cristianismo práctico y pragmático deben elegir a miles de obreros para que cambien las perversas costumbres que insertaron los imperios religiosos. “La Mies es mucha y los obreros pocos, rogad al Señor de la Mies que envíe excelsos obreros para hacer el cambio de la guerra a la paz”. La nueva humanidad después de Dios cobrar la perversión a los desviados, se renovará, el sur pasará a ser norte, el norte será sur, el oriente ocupará el espacio de occidente y occidente estará mirando al sol como nuevo oriente. La tierra dará un giro de 180 grados en sus cuatro puntos y las aguas de las profundidades serán conmovidas y removidas. Esas que estaban abajo se ubican arriba y las del medio serán derramadas sobre desiertos. “Los pobres heredarán la nueva tierra”. Todo imperio se caerá y los regímenes no volverán a ser nunca más un imperio. En este momento se deben aumentar los electos diáconos, presbíteros y obispos para construir muy pronto la verdadera Iglesia del Eterno.


Cada obispo verdadero debe ordenar 270 diáconos y 140 presbíteros, y consagrar 70 nuevos obispos. La nueva tierra requiere de gente nueva por eso deben acudir a jóvenes varones y mujeres. Los ejércitos de paz de la Iglesia estarán entre los pobres y llegara la “Nueva Jerusalén”. Los mortales terrícolas humanos que queden con vida después de la tragedia serán y construirán el verdadero Israel. El ‘Arca de la Alianza’ saldrá de las profundidades de la tierra y un grupo de jóvenes electos la podrán administrar. El ángel de Dios será el santo profesor que les enseñara cómo aplicar la justicia y como enderezar el desorden que dejaron los terremotos incendios e inundaciones. Los ángeles de Dios pondrán pozos de agua fresca y potable para la humanidad viviente. Cada líder cristiano debe orar porque en unos meses la religión terrorista con su ejército será destruida, los imperios y regímenes desaparecerán de la faz de la tierra y hasta el sol renovará su calor. La nueva humanidad conocerá un nuevo sol sin simbologías paganas. Todas serán destruidas y desintegradas.

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