5 oct. 2016

Fraternidad y solidaridad

Cuando alguien confunde acciones humanas con actividades abstractas, teoremas o teorías, están afirmando que no saben comprender sus propias expresiones, que han vivido sin experimentar amor y caridad sobre los otros mortales terrícolas humanos que rodean al ser pensante. La fraternidad es una acción humana que se desprende del corazón y de la misma voluntad del ser pensante. La solidaridad es una actividad del pensante cuando hace que de él se desprenda lo poco o mucho que puede aportar al otro en especie, dinero o con algún mueble o inmueble. Cuando alguien busca fraternizar sólo debe tener planes para amar sin esperar recompensa o exigir documentos e implantar normas que llevan a contradecir la hermandad.

La fraternidad es de cierta manera el eslabón primario que nos lleva a construir una hermandad de los unos ayudando a los otros, en protección, apoyo mutuo, considerando al otro como parte integrante de la misma fuerza para construir la red amable con generosidad y respeto en busca de la colectiva felicidad. Se es fraterno cuando estamos conscientes que el criollo como el extranjero hace parte del mismo engranaje y juntos buscan un mismo ideal dentro del amor. Se fraterniza para encontrar soluciones altruistas para enfrentar a los agentes de maldad que habitan en la sociedad y que se deben destruir con amor y generosidad. El soberbio y nada inteligente no sirve para fraternizar. La ciencia afirma que todos los varones y mujeres son inteligentes sin embargo en la práctica observamos cómo algunos sólo muestran brutalidad. Podemos contradecir a los científicos al decir que hay brutáceos dentro de los mortales terrícolas humanos que sólo causan y lesionan la libertad de las mayorías.

Las acciones de la fraternización siempre son positivas para todos los mortales terrícolas humanos aun para quienes no ingresan a la hermandad. No deben existir normas para buscar fraternizar con los otros. De ninguna manera se fraterniza para construir una consejo administrativo o una fuerza inter organizaciones. Simplemente se busca la fraternidad para amarnos los unos a los otros y lograr la máxima felicidad de los otros, rompiendo ataduras impuestas por quienes se robaron los privilegios. Se fraterniza para estar en contra de imperios religiosos o regímenes espirituales que han sometido a la mayoría de los mortales terrícolas humanos con historias inventadas aun de apariciones abstractas que chocan aun con la realidad de la creación.

Jesús de Nazaret fue el primero en dar ejemplo de fraternidad porque escogió a 12 varones para construir la hermandad del amor: “Amaos los unos a los otros como Yo os he amado”.  Este varón santo Hijo de Dios, logro decirles a los brutos de la historia que estaban equivocados y que vivían en cuerpos y mentes atrasadas y repletas de complejo de inferioridad. La creación creo con perfección al mortal terrícola humano pero las acciones de los seres de maldad lograron encerrar al ser creado en la caverna de la infelicidad. Cuando el Maestro Jesucristo, lanzo la sentencia: “Vayan por el mundo”, simplemente estaba dando libertad para plasmar el amor y lograr fraternizar para materializar la hermandad universal como máxima felicidad y plena luz sin normas ni exigencias contradictorias.

Los hombres que saben fraternizar deben retirarse de grupos amorfos que sólo buscan llenar y suplir sus propios intereses. Algunas cucarachas quieren volar como águilas pero no pasan de sus propios muros. Las águilas aunque vuelan alto, saben encontrar su propio alimento, ellas no son conscientes que en su afán de llenar su estómago y dar alimento a sus crías deben asesinar la vida de sus semejantes. El humano mortal terrícola debe usar su propia inteligencia para no lesionar la vida ni la libertad de los otros. Los asesinos humanos terrícolas mortales jamás podrán volar a otras dimensiones porque nunca logran salir de su propia caverna. La fraternidad está en contra del capitalismo salvaje y del comunismo populista. Si quiere fraternizar debe retirarse de la política y de la misma demagogia. Los peores amigos de la igualdad son los gobernantes, clérigos y políticos. Los mejores enemigos de la desigualdad son los hombres rectos y probos.

De alguna manera la civilización del pensante es una herramienta para fraternizar. Se fraterniza para ingresar a la civilización. El amor es el acto más sublime del inteligente pero nada tiene que ver con la actividad sexual de los unos sobre los otros. Quien desea sexo por una acción fraternal, quien con dádivas o prebendas busca satisfacer su propia sexualidad no debe ser un candidato para una hermandad. Lo sexual es muy importante en el ser humano mortal terrícola pero debe ser una consecuencia del amor entre dos seres que al descubrir su propia civilización la quieren compartir con el otro para darle plena y máxima felicidad. La sexualidad es una forma completa de fraternizar pero solo entre dos personas que sienten que sus fuerzas deben unirse para encontrar la hermandad plena del amor. La hermandad colectiva está lejos de la cosa sexual. Por consiguiente que la fraternidad abraza cada espacio de la vida y retira el interés particular por colectivizar la felicidad.

La caverna que lesiona la fraternidad ha creado intereses y estos hacen que la felicidad nunca llegue a la puerta de los incivilizados. Los pueblos y organizaciones espirituales deben trabajar formas que ayuden a fraternizar el amor para construir la hermandad. El fraterno logra que los sueños de los otros se hagan realidad, goza cuando los otros están felices y siente tristeza cuando los otros están acongojados. Sentir felicidad y gozo por el triunfo de los otros es la sentencia del varón fraterno o de la mujer fraterna. El egoísta, envidioso e hipócrita, jamás debe ingresar a un grupo que busca la fraternidad y menos a una hermandad. Todos deben experimentar gozo y felicidad cuando de fraternizar se trata. No es llenar una lista de nombres de mortales terrícolas humanos para afirmar que se está en busca de la fraternidad.

Debemos ser firmes cuando tomemos decisiones que nos alejan de quienes quieren protagonizar episodios nefastos como si fueran logros sanos y excelsos. “Hijitos míos aléjense de esos grupos” que solo llevan al fracaso en vida. “Que los muertos entierren a sus muertos”. La fraternidad es una fuerza viva que llena el espíritu a quien sigue un espíritu vivo. La muerte es una forma inerte y es cadáver que no se debe venerar y menos adorar. Quien adora el esqueleto de la muerte debe estar entre los muertos vivientes y no dentro de una fraternidad. La fraternidad es para vivos entre espíritus vivos. Jesús de Nazaret es un Espíritu vivo, por eso lo adoramos y bendecimos su santo nombre.

Los vivos son los únicos mortales terrícolas humanos que pueden fraternizar. No se dejen engañar por aquellos que adoran el esqueleto de la muerte. Fraternizar es contrario a la muerte, se fraterniza para destruir la muerte y aquellas formas que hemos dejado morir dentro de nuestra conciencia. Se fraterniza para que vuelvan a vivir la felicidad y la vida en casa uno de los mortales terrícolas humanos. La fraternidad está en contra de adorar o venerar seres inertes o esqueletos muertos porque sólo se debe fraternizar entre seres vivos para aumentar la vida y prolongarla con la felicidad plena de los otros.

Si es cierto que al fraternizar, mueren intereses individuales para dar paso a intereses colectivos que llevan a la plena felicidad dentro de una hermandad universal de los unos y de los otros. Somos iguales porque somos de la misma naturaleza pero distintos porque tenemos diferente talento. Quien fraterniza debe saber que no se busca una hermandad en donde todos sus miembros hagan lo mismo sino que cada uno aporte de acuerdo a su propia habilidad, destreza, voluntad y capacidad. Aquí prima la caridad y compasión de los unos para con los otros. 

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