17 feb. 2018

Fábrica y Venta de Armas

En los últimos años las masacres y asesinatos generados por francotiradores, psicópatas y terroristas, dentro del territorio nacional de Estados Unidos apostados en cualquier parte de país, han ocasionado tragedias sociales y más descomposición humana. Esa miserable costumbre estadounidense y maldita aberración, en 2018, ha ocasionado la muerte de decenas de estudiantes y profesores dentro de las escuelas y aulas escolares, repetida por 18 veces en los dos primeros meses del año. El gobierno estadounidense tiene entre sus leyes el permitir la compra de armas de cualquier calibre a personas mayores de 18 años de edad libremente, para esto solamente se requiere de una identificación legal (cedula), y los dólares sonantes en la mano del comprador. Hay complicidad y responsabilidad del gobierno porque no hay una regulación eficaz y simplemente cuando se presenta la hecatombe con asesinatos y lagrimas, los “investigadores” dicen a los medios de comunicación que el asesino tenia (o tiene), problemas mentales y/o que está bajo un tratamiento psiquiátrico. Sin embargo la tienda vendedora del arma material del fatídico hecho, nunca cuestiona la calidad mental y el equilibrio emocional de sus clientes porque está en fuego el aumento de la riqueza del propietario del negocio. Las ganancias que ocasiona la venta de millones de armas diarias con sus municiones, se incrementa cada día y suben los precios cada hora. Un ciudadano pobre o una persona sin recursos económicos, jamás podrá adquirir ni siquiera la “bala madre” que en si es la de menor precio o más barata.


Por lo general la policía que es experta en matar y en disparar con licencia, a veces sin pensar quien cae bajo los efectos de sus malditas balas, lanza el proyectil con odio sobre la humanidad del francotirador(es), que se enfrenta con la ley siendo asesino como ellos, la sociedad solamente ve salir de la escena, los cuerpos inertes de los inocentes que estaban allí equivocadamente como carne de cañón del monstruo asesino. La humanidad entera recuerda permanentemente la forma cruel y brutal como la policía y el ejército venezolano poco civilizado y arcaico, disparó sobre los cuerpos y las casas de lo que hoy conocemos como República Bolivariana de Venezuela los días que se generaron después del “caracazo”. Entre el 28 de febrero y el 15 de marzo de 1989, el gobierno venezolano encabezado por el troglodita y brutáceo ciudadano Carlos Andrés Pérez, éste dio la orden de disparar a soldados y policías sobre la humanidad de miles de ciudadanos y ciudadanas que hoy con terror recuerdan los familiares y amigos de las víctimas, para que sirven las balas y las armas. Tendríamos que nombrar miles de casos donde el autor intelectual y material es el arma de fuego siempre mortal. Sin embargo Venezuela dejo una lacra cáncer de hechos nefastos que hacen los grupos armados sobre poblaciones con hambre y en miseria por grupos pequeños de delincuentes de cuello blanco que se apoderaron de privilegios, usurparon oportunidades y hoy esos mismos son los propietarios de las fabricas de armas, vehículos militares para matar y las municiones mortíferas de todos los calibres con sus gases paralizantes provenientes de mundos infernales subterráneos.


La mayor responsabilidad y complicidad (deberían ir a la cárcel), son los miembros integrantes de la “Asociación Nacional del Rifle” de Estados Unidos, que llenan sus bolsillos con la venta de las armas porque sus miembros son dueños de fabricas de armas o de tiendas comerciales donde se vende libremente artículos para matar con sus respectivas instrucciones y hasta prestan sus espacios para la práctica de cómo se debe matar y a qué punto del cuerpo hay que apuntar. La sociedad y las organizaciones civiles, no han tomado en serio la responsabilidad de parar el ilícito. Es hora de salir a protestar en masa a las calles para que todas y todos los ciudadanos defiendan la vida y en grupo de millones entre la misma población, digan un no rotundo a este negocio. Ante el respeto que merece la vida es algo ilícito y es una forma macabra la venta libre de armas sin control porque seguirán apareciendo psicópatas y terroristas como arte o deporte que segaran las vidas como si el ser humana fuera de papel o una marioneta que se deja mover por un titiritero de mala muerte. Los legisladores y políticos estadounidenses son cómplices de estos asesinatos y crímenes y ellos son cocientes que se benefician porque reciben también sus dividendos. A muchos de esos también les llegarán las lágrimas porque a uno de sus hijos o parientes puede estar en la escena de los siguientes crímenes o en las próximas horas. Creemos que una nación que prepara asesinos con licencia para matar y que venden armas y municiones al mejor postor, no es digna de llamarse civilizada y la ciencia que producen sus científicos podemos afirmar sin equivocarnos que sólo es vómitos de demonios.


En cada casa o familia estadounidense, hay una o tres armas con sus municiones y almacenamiento extra en cada calibre. Algunas familias tienen hasta 30 ó  50 armas y sofisticadamente dicen que “son de colección”. Todas están listas para disparar con su cargador repleto de balas de muerte. La población en general se siente segura cuando tiene un arma en sus manos o en casa. Los investigadores independientes al gobierno se preguntan: ¿A que se le teme? Existe una teoría entre las multitudes invisibles que afirman que los funcionarios y militares estadounidenses son conocedores de una posible invasión al país de brigadas de extraterrestres (alienígenas), y que es esa la razón por la cual cada familia debe tener en su casa 1 ó 5 armas con su carga lista para disparar para una defensa de guerra porque el ejército y la policía en caso de una invasión sea terrícola o extra terrícola no tiene recursos en unidades para atender casa por casa, y deber ser los ciudadanos quienes tendrán que hacer frente en la defensa masiva de su familia. Una segunda teoría o idea se escucha en las tertulias, al decir que una catástrofe natural a gran escala se avecina a Estados Unidos, que  la misma ocasionara hambre y desorden en las calles para quienes queden vivos y que la misma población debe alistar un arma para que cuide eso que sirve y que no fue destruido por el desastre. La tercera teoría es una posible “tercera guerra mundial” que dejaría en la ruina a Estados Unidos y esto facilitaría una invasión de militares y policías extranjeros al territorio nacional y que deben ser los mismos habitantes quienes con buena puntería logren quitar las cabezas a los ejércitos invasores para que Estados Unidos siga siendo una “nación soberana y libre”.


México y Canadá que afortunadamente o por desdicha, hacen frontera con Estados Unidos, son los dos países que directa o indirectamente, reciben positiva o negativamente una influencia del 90% de los acontecimientos que se viven dentro de la nación que los separa. Cualquier evento dentro de Estados Unidos casi que automáticamente repercute en los países fronterizos con pérdidas o ganancias de acuerdo a la mercancía que se vende a mejor postor. Se cree que la pobreza y falta de liderazgo de países de Centro América es porque le comieron cuento  a la farsa y mentira del “Sueño Americano” y se volvieron tan soñadores que dejaron de sembrar la tierra y ahora el hambre y la descomposición social no tienen arreglo porque sus habitantes perdieron su fuerza y conciencia. Los esclavos que trabajan en Estados Unidos a sueldo de hambre, por lo general los exporta México y cada país centroamericano. El tráfico ilegal e ilícito de armas es superior o igual al narcotráfico. Mientras los carteles de las drogas hacen su agosto con los habitantes del norte, los carteles de armas lo hacen en Septiembre con México y Centro América. No es una nueva noticia para los naciones suramericanas o caribeñas que a sus costas lleguen millones de armas ilícitas  y las mismas se venden como los helados de la famosas de la “Escuelita de Doña Beatriz” que eran tan deliciosos que atravesaron la frontera de contrabando. Algunos están convencidos que es más fácil comprar una arma sofisticada en casa de los amigos que una tortilla mexicana en un supermercado. “Los amigos que vienen del norte a visitarnos siempre traen un arma entre sus pertenencias” suelen expresar.


Controlar la compra y venta de armas libremente dentro de Estados Unidos es muy difícil porque se hizo costumbre y hace parte de la vida de quienes allí habitan. Sin embargo las poblaciones deben tomar conciencia que a ciertas costumbres y culturas se les debe guardar distancia para no caer en vicios de muerte porque lesionan la convivencia y la libre movilización. Sembrar el terror con fábricas de armas y tiendas cuesta más a la inversión que fomentar las fábricas de alimentos y electrodomésticos. Si los ciudadanos y ciudadanas no actúan rápido en para parar el negocio de la guerra jamás verán una tierra en paz y el progreso siempre será farsa y utopía. La guerra como cultura y costumbre es el bulto que no nos deja ver la luz y que ha partido a la humanidad en pobres y ricos y es la autora de todas las injusticias y cada una de las masacres y asesinatos. La guerra con sus autores intelectuales lamentaran la destrucción del planeta pero será tarde porque una vez la tierra y la vida se convierta en polvo toxico, la nada no producirá nueva vida porque la radiación de la materia  en descomposición por causa de la brutalidad de la humanidad dejara un vacío en la creación y la raza humana desaparecerá de la faz de la tierra y de los universos.


Ningún habitante extraterrestre conocerá al hombre de hoy porque cuando lleguen a la tierra los extraterrestres humanos de otros planetas y de miles de universos, no lograran entender que en la tierra que conocemos hoy, hubo alguna vez una raza humana, porque los vestigios de nosotros hoy serán energía oscura radioactiva mañana. Los más civilizados entenderán que no podrán aterrizar aquí porque hay solo restos que atemorizan a cualquier nuevo habitante que quiera investigar eso que paso hoy aquí. Produce tristeza saber que mientras los gobiernos invierten dinero para buscar vida en otro planeta o universo, aquí en la tierra tengan ejércitos y grupos armados para desparecer eso que mañana podemos necesitar. “No hay ciego peor que ese que no quiere ver”; No hay sordo más sobresaliente, que ese que aun con orejas y oídos no desea escuchar”; y no hay “peor cavernícola troglodita que ese que se siente poderoso con un arma o bajo el cuidado de un ejército” que también puede ser destruido por un David porque no hay nada seguro de paso por esta tierra, nadie es eterno y mas temprano que tarde, todo imperio desaparece.

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