9 feb. 2018

Recomiendo no viajar a países asiáticos

Los asiáticos sean chinos, japoneses, malasios o de otras naciones amarillas, son desalmados y crueles aun con sus propios ciudadanos y ciudadanas. Al igual que otros pueblos de países árabes y persas, aun conservan en su psiquis el arte de matar como si estuvieran viviendo aun de donde provienen y hechos en su origen. Ellos fueron engendrados y concebidos por dragones, lagartos y serpientes, cuyos espermas y óvulos son muy distintos a los de la raza humana.  Quisiera que ningún mortal terrícola humano cometiera delitos pero no hay razones suficientes para aplicar pena de muerte sobre un delincuente confeso y/o culpable, porque el derecho a vivir no es competencia de la raza humana o extraterrestre sino de un poder superior a cualquier sistema terrenal o planetario que también han cometido garrafales errores al no saber que todos existimos como milagro de la creación. El derecho a vivir es inviolable y es uno de los derechos contemplados en el código del cosmos como inalienable e irremplazable. Cuando los medios de comunicación mostraron con sus cámaras los asesinatos de niños y niñas en las calles de China al ser abandonados por sus progenitores como colchas viejas sobre andenes por una ley que no les permitía engendrar y/o concebir más de un hijo, comprendimos que los asiáticos son extraterrestres sin alma y/o espíritu, que vienen de un sistema dragonial lagartijiano en donde rinden culto a la muerte, al derramamiento de sangre para alimentar a sus dioses o darle de beber a sus serpientes dominadoras.


Quien rinde culto al espíritu de la muerte o en si a la muerte como estado abstracto, son criaturas cadavéricas y sin razonamiento. Ningún hombre consciente debe viajar a una de las naciones asiáticas. Invito a mujeres y varones hispanos y afro descendientes a retirar de sus contactos y personas de confianza a ciudadanos y ciudadanas de esas naciones en donde el trato infrahumano contra extranjeros y ciudadanos, va en contra vía de la compasión y ternura. Con miedo los habitantes de la tierra recuerdan a Adolfo Hitler y al pueblo alemán, por el holocausto que genero como humanoide contra europeos, hebreos, rusos y otros. Sin embargo los japoneses y coreanos son más psicópatas y terroríficos con quienes ellos consideran sus enemigos o quienes están en sus infrahumanas prisiones y cárceles. Desde hace 3 mil años, son salvajes con sus víctimas y extranjeros. Las mujeres más desdichadas del planeta son aquellas que se casan con un japonés y los varones más desgraciados son esos que entregan su corazón a una mujer japonesa. Los humanos que confían en los asiáticos son los menos inteligentes y esos gobiernos que entregan su país a culturas asiáticos están llamados a desaparecer como pueblos. La pena de muerte y el sistema de horca utilizado para cobrar supuestos delitos por los pueblos asiáticos es aborrecido por el Dios verdadero de la creación y produce vomito y diarrea con sangre confiar en uno de esas entidades que arribaron a la tierra en boca de dragones y buscan apoderarse del planeta tierra. Debemos impedirlo.


La historia muestra a los japoneses como hombres que con espadas y lanzas, cortaban la cabeza a quienes esclavizaban y descuartizaban cada cuerpo de sus contradictorios. Ni siquiera los perros y gatos se escapan de la crueldad de estos humanoides y entre sus platos preferidos está la de consumir la carne de sus mascotas. Los hombres civilizados y quienes aman, deben comprobar que de ellos se debe guardar distancia, que unidos en familia, los gobiernos se deben enfrentar para nunca negociar con ellos y no dejarlos que ingresen a las naciones en donde habitan verdaderos humanos. Lo peor que puede hacer un varón o una mujer hispana, africana o nativa de América, es creer que su príncipe o princesa azul, proviene de raza amarilla y/o pensar en organizar una familia con miembros de esa especie que son humanoides. Si quiere ser infeliz vaya a los brazos de un asiático y si quiere engendrar o concebir serpientes busque el sexo de una criatura asiática. La raza amarilla no tiene empatía con las otras razas humanas porque los humanos y humanoides llegaron al planeta tierra de varios universos, distintas galaxias y diferentes planetas. La materia y composición celular de los universos existentes en el cosmos es distinta en cada espacio y nada. La arena destruirá y se tragara a China en los próximos 50 años, el movimiento de la tierra a través de sismos continuos, hundirá a Japón con sus habitantes y el agua destruirá a Malasia junto a otras naciones donde la vida no fue respetada y allí en donde violaron las leyes de la creación. Todos los dioses que estas culturas tienen como jefes son demonios.


Las naciones provenientes de la misma materia lagartijianas, purgaran sus penas y serán desintegrados en hornos crematorios galácticos, el cosmos no los volverá a ver aunque en otro universo, están sus ascendientes que residen dentro de otros universos. Esos han evolucionado pero aun tienen el karma de sus antepasados. Una de las características de la raza humana es la sonrisa y el cansancio, los asiáticos no sólo no sonríen sino que no se cansan y trabajan como maquinas. El cuerpo de la raza amarilla tiene otros compuestos  que pueden sobrevivir con el aceite que producen las plantas terrícolas o con la materia orgánica de raíces. Que conste que no estamos discriminando o aplicando racismo sino que si conocemos la verdad, “la misma verdad nos liberara” de seguir en el circulo vicioso de creer que todos y todas somos iguales. Toda nación o estado que aplique pena de muerte, que use la horca para cobrar delitos, que trate a sus presos en forma desalmada o que apliquen sanciones infrahumanas contra quienes ellos creen sus enemigos o violadores de sus malditas constituciones, tenemos que considerar e investigar qué clase de entidades son y de que parte del cosmos aterrizaron en nuestro planeta. Si quiere que su país fracase permita que los asiáticos  ingresen a su territorio.

Ni siquiera como turismo, los humanos terrícolas mortales deben visitar a uno de los países asiáticos. Los gobiernos de América Latina, deben romper relaciones diplomáticas y comerciales con esos pueblos, los representantes asiáticos deben abandonar y salir inmediatamente de las porciones de tierra en donde habita la raza humana. Si un hispano, africano o nativo americano vive aun en uno de los países mencionados y lee este mensaje, debe regresar a su patria inmediatamente, avisar a sus otros connacionales y concientizarlos que deben alistar maletas para retroceder de esos territorios a su patria. Hemos solicitado a los humanos que gobiernan las naciones del planeta tierra que es mejor aprobar el cultivo de coca y su proceso farmacológico para obtener la cocaína y otras sustancias, antes que sea demasiado tarde. Cuando las leyes, autoridades civiles y fuerzas armadas “legales” no han demostrado eficacia en la destrucción de este flagelo con sus protagonistas, lo mejor es aprobar el mercado de lo monstruoso porque aunque el mundo sabe del daño que causa, es imposible el control del vicio o desorden. Quien lleva el karma del dolor es imposible resolverlo con una ley escrita. Los países consumidores usan a las “mulas de carga” para aparentar que imparten justicia, jueces, abogados, gobernantes, policías y militares, no sólo se traban con lo ilícito sino que también aprovechan la demanda para hacer su propio agosto aumentando de paso su propia destrucción y la de sus pueblos. 

Los asiáticos y otras razas mezcladas mixtas gustan del alcaloide para sentir que regresan a su planeta de origen o que viajan, como es un engaño la farsa, jamás dejaran de matar pero al aprobarse lo ilícito para los mortales terrícolas humanos, los mismos monstruos y engendros, conocerán a sus verdugos y propietarios. El negocio que ha ocasionado la muerte aun a varios ángeles, se detiene aprobando la depravación y perversidad aun de los seres de la raza humana. Quien vive dentro del estiércol es mejor aprobar sus cambuches y permitir con leyes normales que mueran entre sus cobijas sin prohibirles el consumo o uso. Los pelafustanes extraterrestres hacen la pantomima de la persecución matando pero disfrutan con sus animalescas lagartijas y serpientes de eso que son hechos. Lamentablemente los humanos también se mezclaron con las razas malandras alienígenas.


La pena de muerte aplicada sobre la vida de un mortal terrícola humano creado, es simplemente la forma troglodita que usan los humanoides para segar la vida de los verdaderos propietarios del planeta. La raza amarilla recuerda que ellos arribaron  en bancos de espermas y óvulos a la tierra, en dragones de fuego y en carros o maquinas con diseños de mentes perversas. No llegaron en naves cuánticas o naves inter dimensionales sino en vehículos conducidos por monstruos. Esos intangibles maquinas que conducían como carrozas o carros dragones, están bajo tierra. Está llegando el tiempo del fin para esos porque en poco tiempo la nueva tierra solo albergara a humanos reales de paz. Después de la hecatombe los escogidos serán llevados a un lugar mientras la tierra se vuelve a recuperar. “Quien tiene ojos que vea y quien tiene oídos que escuche”. Quien aun vive, debe conocer la verdad: “tocad y se os abrirá, pedid y se os dará”.     

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