24 oct. 2013

Recomendaciones para Obama Government

Por aquellos planetas en donde las razas humanas han buscado refugio después de ser expulsadas de cada cuerpo original de nacimiento en especie y color, sus supuestos líderes antes de salir han destruido el lugar por el uso de la fuerza bruta y barbarie. Siempre después de cometer las fechorías salen huyendo como cobardes y canallas en naves interplanetarias con sus espermas y óvulos. Ellos y ellas no aprenden dentro del tiempo la lección de amor y paz. El hombre ha vivido en varios puntos del universo como asilado político y extraño en nuevos suelos. Luego de aprovecharse de recursos y riquezas, deja el sitio convertido en infierno y azufre. La tierra hace millones de años recibió a las especies y razas humanas que llegaron hambrientas y desarropadas al paraíso terrenal desde varios planetas de diferentes universos y galaxias. Hoy lo han convertido en estiércol y zona de guerra. Los imperios nacieron fuera de esta galaxia conocida para hacer sentir una supremacía utópica e imaginaria. Al paso del tiempo ningún planeta querrá albergar humanos por miedo a invasiones de mentes desviadas y pervertidas. 


La raza negra vivía antes en el globo terráqueo en proceso de evolución, las otras especies llegaron y transformaron el planeta en desierto y azufre. El ciudadano Barack Hussein Obama, representante de la raza negra (propietaria del planeta tierra), también cayó en mentes y manos perversas con herencia de sangre putrefacta. La raza africana lleva siglos aprendiendo a matar y a destruir bajo el látigo y perversidad de la raza blanca. Hoy Obama es mal ejemplo y pésimo ejemplar para la especie pacifica que era su esencia. El igualó en maldad a las razas blanca, roja, marrón, amarilla, azulosa, verde y gris. La tierra era el último planeta con vida dentro del séptimo universo. Una vez se destruya por los efectos de la guerra y radioactividad, la esencia humana dejara de existir. Lamentable es el no lograr avanzar en locomoción, movimiento y conciencia. 


La oportunidad de vivir en paz y armonía no existirá jamás. Las conciencias vagaran dentro del éter cósmico hasta que un punto verde en otro universo los deje ingresar a nuevos cuerpos condicionados a ser vegetales, minerales o cuadrúpedos, y empezará la reingeniería humana. No habrá un ser superior que les ayude en el aterrizaje porque ya serán basura y deshecho. La desconfianza en el hombre será total y cero tolerancias en el planeta que los albergue. Volverán a ser esclavos y sirvientes de mentes avanzadas que han logrado escalar la paz y el conocimiento. Todos y todas perderán la capacidad de pensar y soñar. Una vez destruida su esencia los sentidos pasaran a ser elementos obedientes a instintos y ritmos.


A través de la historia los imperios de los mortales terrícolas humanos han demostrado tener cierto parecido con las palabras: “nacen, crecen, se multiplican y mueren”. Algunas palabras resucitan con otra connotación pero tienen luego en si un nuevo uso y significado. Otras palabras desaparecen sin justa razón ni causa, no se vuelven a usar y nunca más recordar. El ‘Antiguo Testamento’ narra como el imperio de la “Gran Babilonia”, tuvo un final muy triste e insólito. Lo profetizó Jeremías antes de su destrucción y caída: “Anuncien esto, denlo a conocer entre las naciones. Levanten la señal de anuncio, no oculten nada. Digan: ¡Babilonia fue tomada! ¡El dios Bel quedo en ridículo, el dios Marduc está lleno de terror! Sus ídolos son falsos dioses, quedaron en ridículo y llenos de terror. Porque del norte avanza contra ella una nación que convertirá su país en un desierto. Nadie ni hombres ni animales volverá a vivir allí, pues todos se irán huyendo” (Jeremías 50; 1-3). 


Así sucedió. Los gigantes muros que habían construido sus gobernantes y habitantes, fueron convertidos en polvo y ceniza. Allí aun huele a azufre. Las injusticias, masacres, asesinatos y vejámenes, cometidos en ese singular territorio, tuvo su final y ni el poder militar pudo detener su destrucción. Los antropólogos e investigadores de hoy, tratan de encontrar vestigios de sus ruinas. Al parecer hay algunas muestras de su existencia a más de 170 metros de profundidad debajo del suelo. Un grupo humano de tribus nómadas también acostumbrado a invadir, matar, destruir y robar, se encargo de tal hecho. Esos también habían inventado su dios y creyeron ser de mejor raza, estirpe y sangre. Ese otro espécimen humano fue tan terrorista que masacraban a niños, niñas, mujeres y ancianos. El dios de ellos igual o peor que al de los babilonios, les decía al oído ‘maten y saqueen sus tesoros’. “Para mordedura de perra, pelos de la misma perra”. Se creían invisibles y no llegaron al Siglo I (de nuestra era). Un solo varón los enfrento con 12 desarropados sin disparar una sola lanza y los venció. Desde entonces lloran y se lamentan sus descendientes recostados en una muralla inexistente. Los humanos oyen decir: “Somos un pueblo escogido”. Es una falacia y ellos saben que no volverán a nacer de nuevo una vez sean destruidos en su esencia.


 
El imperio Romano es otro ejemplo que ha pasado a la historia así algunos quieran imitarlo y seguir sus terroríficas constituciones y códigos de muerte. Fueron muy poderosos sus gobernantes, aprendieron a matar y a robar, antes de invadir naciones cercanas y lejanas. Sus ejércitos eran crueles, sanguinarios y despiadados. Les encantaba injerir, cambiar la cultura de las otras naciones, violar a quien se encontrara en el camino y saquear. Se creían inteligentes y únicos porque “pavimentaban” caminos y carreteras con ladrillos. Sus dirigentes eran psicópatas, pervertidos y degenerados. Todos aquellos que pasaron por la silla real romana eran muy parecidos, iguales o peores a un tal “Calígula” que la historia nombra con asco y vomito. Aquello que no podían usurpar lo quemaban y destruían. Eran víboras y matones muy semejantes a los ejércitos hebreos que pasaban “al filo de cuchilla y lanza”. El país que no se sometía al imperio era desaparecido. Aun hoy hay descendientes de las victimas que lloran las injusticias y crímenes cometidos hace más de 18 siglos. Pero también les llegó su final, se narra y cuenta. Para ser emperador del Imperio Romano, era necesario que el candidato tuviera destreza para matar humanos, que se rodeara con facilidad de senadores demagogos y vagos. Los senadores se la pasaban disfrutando de su glotonería con perversiones sueltas y desenfrenos de todo tipo. Los jóvenes varones de la época romana huían de los senadores. A los bellos los devoraban con sus desviados apetitos y a las bellas las hacían a la fuerza ‘sus esposas, amantes y/o reinas’.


Fue tan baja la estirpe de la época romana, que uno de sus emperadores expidió una ley para que todas las esposas de los senadores pagaran tributo al “César”, haciendo de damisela y prostituta pública. Los famosos hombres de la ley romana no sólo aceptaron la propuesta del pervertido jefe sino que disfrutaban presenciando las orgias  que cometían los varones con las mujeres a precio de baratija despreciable. Si algún varón o mujer quería sobresalir en ese tiempo, primero pasaba por las manos sucias, mal olientas de los senadores y por debajo de sus bajos instintos. Los senadores y sus hijos no iban a la guerra, solamente tomaban vino y discutían a que nación iban a invadir de nuevo. Eran parásitos y prostitutos. Si hay algún parecido con la realidad de hoy es ‘sólo coincidencia’. Malditos desde entonces están acostumbrados a robar privilegios. Ni siquiera los lobos atacan así a sus presas. Los humanos deben cuidar aun a las culebras porque son ellas más honestas que esos de doble filo apestoso. Por lo menos las víboras comen, roban y matan dentro de su propio territorio.
 

El presupuesto de todos los imperios que han pasado por la irrisoria historia (aunque la historia no tiene la culpa), se ha gastado en inversión militar. Las unidades militares y aquellos que se parecían a las fuerzas de policía moderna, no hacían más sino prepararse para invadir nuevos territorios y someter a nuevas naciones. Cuidaban las propiedades de los ricos junto a sus desmanes, mataban a los pobres campesinos y a quien no se sometiera. Eran de cierta manera bandidos profesionales que no producían sino muerte y destrucción. El imperio los vestía, mantenía, alojaba y los armaba. La familia de cada militar era otra carga para el imperio. Tuvo cierta forma astuta la organización política militar estatal para manipular la conciencia y ahorrar gastos, recortar la inversión y economizar la carga financiera. Reclutaban a soldados solteros que no tuvieran esposa e hijos, y les recomendaban que se hicieran muy amigos de otro soldado y que con él ‘compartieran todo’. La historia cuenta que el mismo ‘famoso’ “Alejandro el Grande”, llevaba consigo a un varón amante para que lo complaciera en sus “largas” jornadas (al parecer fue tan fiel que murió en brazos del joven amante mientras las esposas de los dos depravados, estaban lejos en casa). Era una manera soterrada para promover el homosexualismo, evitar el gasto e inversión en la justicia social que requiere la verdadera familia. Los ‘generales’ creían que si dos soldados varones eran novios (“movios”), pelearían con coraje, serian más fieles a las filas de la muerte y/a la causa de la nefasta guerra e invasiones. Los tales oficiales también buscaban el alimento sexual entre los “soldados bellos”. Era extraño encontrar entre las fuerzas armadas verdaderos heterosexuales. Afirmar que eran ‘machos’ es una burla a la historia. Hoy esos pueblos que en el pasado creyeron ser ‘los machotes’, lamentan el modernismo porque dicen que sus descendientes son ‘amanerados’. El celibato obligatorio es una secuela de perversidad heredada de los malandros oficiales y “pensadores” de esos malditos imperios de muerte que aun hoy huelen a azufre.


Ninguno habitante terrícola debe dudar que Estados Unidos (uno de los tres países ubicados en el territorio de Norte America), es un imperio. Para nadie es un secreto que sus gobernantes han usado la astucia para instalar bases militares en muchas naciones dentro del planeta tierra. Estados Unidos ha sembrado tanta injusticia en el mundo, que no alcanzaran las oraciones de los 7 mil millones de habitantes del planeta contradictorio para purgar penas y delitos de lesa humanidad. Los actuales estadounidenses son culpables y cómplices de magnicidios, genocidios, violaciones y crueles atrocidades. Es una maldición nacer dentro de un país asesino y psicópata. La sangre de las víctimas inocentes e ingenuos, caerá sobre miles de generaciones en cada concepción o engendro según las circunstancias. Estados Unidos es solo un ejemplo entre muchas naciones sicarias y asesinas. Si los hombres armados de un país asesinan y matan la vida, todos los ciudadanos son culpables por no detener la masacre y por no haber protestado ante la maldad de sus líderes. La ley internacional debería permitir el aborto a las madres que por circunstancias ajenas a su voluntad rechazan la idea de parir entre muros de asesinos y dementes.


Sin lesionar la verdad y ateniéndonos a la razón con justicia y equidad, la deuda externa del imperio estadounidense es por el exceso en el gasto e inversión militar. Aquí la palabra ‘militar’ quiere decir: unidades militares (varones y mujeres armados), uniformes, alimentación, alojamiento, seguro social, manutención de la familia (Estados Unidos si promueve el matrimonio entre un varón militar y una dama y que nazcan hijos), muebles e inmuebles para militares y sus familias, medico y medicina, director espiritual (capellán), consumo de combustible, aviones, carros para militares y civiles, helicópteros, barcos, buques, lanchas patrulleras, antenas rastreadoras, implementos de comunicación, radios (aparatos). Naves de combates, drones, cabinas y oficinas de mando para los drones en tierra, fiestas, entretenimiento para los soldados y oficiales, encuentros deportivos, encuentro culturales, clubes, restaurantes, casinos, útiles personales para cada unidad militar y de policía, libros, bibliotecas, condones y preservativos, hospitales especializados y generales, clínicas militares, carros y tanques blindados, días libres y vacaciones remuneradas, paseos y viáticos, confección y hechura de sellos y placas metálicas, confección y hechura de diplomas y distinciones en papel , madera u otro material, cartas, correo y distribución, confección y hechura de sellos y placas de tela, hechura de Banderas, elaboración de astas para cada bandera en diferentes materiales, agua potable en cada guarnición (dentro del país como fuera del territorio nacional), armas de dotación por unidad, municiones por unidad, torpedos, misiles, balas (hasta la bala madre), confección y hechura de bombas y artefactos de destrucción masiva, centros de investigación, centros de inteligencia, agencias anexas y aliadas al trabajo militar, pensiones remuneradas a quienes ya cumplieron con el tiempo de servicio, credenciales o carnés de identificación, fotografías, cámaras fotográficas y filmadoras, laboratorios de investigación militar, centros de entrenamiento, escuelas, universidades, construcción de la infraestructura vial para ingresar a la guarnición, construcción de la infraestructura de los edificios militares, tiquetes aéreos para invitados especiales, tiquetes aéreos para investigadores militares, pago a agentes espías en varios países del mundo y dentro del mismo, pago a mercenarios anexos, pago extra a militares en buen  retiro, cancelación y sueldo a profesores, gasto en agentes civiles en situaciones administrativas, sostenimiento de laboratorios de investigación de nuevas armas, consumo y pago de electricidad, pago de gasto de agua, consumo y pago de gas, consumo y pago de calefacción donde se requiera, consumo y pago  de aire acondicionado en cada edificio y en formas que hacen de la inversión militar un gasto exorbitante.


Ninguna nación por poderosa que sea aguanta mantener un ejército al saber que no produce nada. Sólo hay gasto y consumo. Algunos afirman que los militares cobran por servicios, que fabrican armas y elementos de guerra y vehículos, para venderlos a terceros pero aun así no hay dinero que alcance para tanta alharaca y gasto. Estas recomendaciones no sólo son para el gobierno de Estados Unidos sino para aquellas naciones del mundo que dejan morir de hambre a sus conciudadanos mientras protegen y cuidan el aparato militar de muerte y destrucción. Los tales se sienten muy poderosos con sus armas. Al final  a todos los han destruido. Lo cómico de las narraciones en la pérdida del falso poder se da al saber que un pueblo humilde, sencillo y sin armas sofisticadas, son los encargados de destruirlos y bajarles hasta pantalones de soldados que los portaban antes de morir. Ilusos y pendencieros, todas y todos son perdedores.  “La lista de naciones del despilfarro es bien larga y no hay libro que la soporte”. Hubo un ciudadano que ocupo la silla del otro imperio (“vaticano”), que se ingenio una frase que viene a colación antes de dar a conocer las recomendaciones para lograr justicia, bienestar, paz, igualdad y conciencia, al servicio verdadero dentro de cada nación libre del mundo. 


Fue uno de los jefes de la Iglesia Católica Romana conocido con el alias de Pablo VI. El acuño dos palabras célebres: “Civilización del amor”. Nuestros asesores y quien escribe, entendemos como ‘construcción de la ciudad del amor”. El mundo y la organización política de cada país no requieren de militares, hombres armados ni policías. Si logra el mortal terrícola humano sembrar la verdadera justicia, no se necesitarán asesinos, abogados ni jueces (ni uno solo). De paso los tales senadores, diputados o como se quieren llamar sobrarían, y serian reemplazos todos por un grupo humano coordinador que establecería en cada país soberano e independiente, el territorio de la ciudad del amor. Este nacerá para todos los territorios del planeta tierra sin fronteras y sin solicitar pasaporte. Ojala el humano con sus militares no destruya antes el planeta. De suceder la hecatombe antes del verdadero final, todos saldrán “en átomos volando” a ser parte de la nada y de nuevo al vacio.


¿Qué se debe hacer para evitar la destrucción del planeta, gasto militar y el debilitamiento del Estado?


Para evitar la inversión militar, destrucción de la nave tierra, el debilitamiento financiero y social de los Estados del globo habitado, todos los ciudadanos y ciudadanas deben dejar egoísmos, cada complejo adquirido y cada uno de sus caprichos. Aquí presentamos algunas sugerencias como recomendaciones pero habrá otros y otras que aumentaran las mismas con razón e inteligencia (si no se logra ahora en tres días puede ser demasiado tarde):



-       En un periodo de 10 años, desintegrar los ejércitos (unidades militares y de policía), y convertir a cada miembro activo en un ciudadano productivo de acuerdo al talento, habilidad y destreza de cada uno de ellos y de ellas.



-       Los militares que estuvieron en servicio deben recibir la pensión económica mensual normal del país hasta que cumpla la edad establecida en otro oficio y al servicio de la nación respectiva.



-       Convertir los batallones, bases y guarniciones, en escuelas, hospitales, hoteles, clínicas, laboratorios de producción de alimentos, granjas autosuficientes, laboratorios de investigación científica, vivienda de interés social para los más alejados de los privilegios, escenarios deportivos públicos para ser usado por todo el pueblo gratuitamente, teatros, centros comerciales, depósitos de alimentos, procesadoras de alimentos, tiendas, almacenes, parqueaderos públicos gratuitos y pagos, fabricas de elementos para la casa, toda idea y proyecto que genere producción y bienestar de todos y para todos.



-       Fusionar las armas de guerra y regresar el mineral a un banco de minerales, que se usaran en su debido tiempo en: construcciones de puentes, carreteras, caminos, oficinas, edificios, casas, y para cada necesidad del país o nación.



-       Convertir buques, aviones, helicópteros, drones y barcos de guerra, junto a los grandes navíos, en vehículos para el turismo, transporte de mercancías interoceánicos, transporte de pasajeros, vigilancia del tiempo y contra incendios o tragedias naturales, bibliotecas públicas sobre el mar, clínicas y hospitales públicos sobre el mar, escuela de enseñanza de diferentes disciplinas sobre el mar, unidades deportivas y culturales fijas sin consumir combustible, museos, y en otras situaciones para el bienestar de todos los ciudadanos.



-       Crear con un grupo de ex militares, una fuerza elite sin armas para coordinar las posibles tragedias naturales que se presenten, dirigir los ejercicios para el desarrollo físico y mental de las nuevas generaciones.



-        Innovar con un grupo de ex militares, una fuerza cívica para instruir a los ciudadanos sobre normas de transito, convivencia, familia, derechos y deberes de cada uno de los ciudadanos.
-       Organizar con un grupo de ex militares, una fuerza viva agrícola para sembrar árboles frutales, ornamentales, hortalizas y verduras, en cada calle, avenida, autopista y terrenos libres de cada población.



-       Dirigir con un grupo de ex militares, una fuerza humana vegetal para sembrar árboles maderables y medicinales, en bosques, selvas, parques, praderas y a orillas de ríos y mares.
-       Coordinar con un grupo de ex militares, una fuerza viva, para cuidar las aguas en cada territorio.



-       Asociar a un grupo de ex militares, con el cuidado de animales, plantas y minerales.
-       Fundar con un grupo de ex militares, una fuerza diplomática para solucionar problemas que se presenten en las otras naciones y que requieran de asesoría cívica y social.



-       Anular definitivamente el servicio militar obligatorio y convertirlo en un “Servicio Social Obligatorio” para todos los bachilleres de los países, trabajando sin remuneración voluntariamente durante 2 años consecutivos de tiempo completo, de acuerdo al talento, habilidad y destreza del estudiante (visita y cuidado de ancianos, control de las normas peatonales, control de tránsito, guía y servicio para pasajeros, ayuda a las personas de la tercera edad en las calles y avenidas, instrucción a infantes sobre aspectos de la vida en sociedad, asesoramiento a menores y menoras de edad en enseñanza aprendizaje, aplicación de primeros auxilios, guía y ayuda a turistas que visiten la nación, transporte de infantes en el ciclo escolar y a personas de tercera edad, acompañamiento a mujeres embarazadas, acompañamiento al mercado a mujeres y varones de la tercera edad, ayuda y acompañamiento a personas discapacitadas,  cuidado de enfermos de todas las edades, ayuda a hospitales y a todas las organizaciones que velan por la seguridad social y el bienestar colectivo, y otras que aparecerán de otras mentes.



-       Que los políticos (senadores, diputados, concejales, gobernadores, alcaldes, presidentes y otros), trabajen en proyectos de producción junto a su labor por lo menos 15 horas semanales, antes que ellos y ellas dejen de existir como senadores (cargo que debe desaparecer).
-       Crear una sola y única “Constitución Nacional” para todos y cada uno de los países anexando y respetando especie, raza, cultura y folclor.



-       Distribuir la tierra en partes iguales a cada uno de los ciudadanos de cada nación y de acuerdo al talento y destreza, repartir por zonas geográficas del país para la producción y el buen vivir.



-       Separar la religión de la administración gubernamental de cada país, respetando creencia, fe y rito.



-       Desintegrar definitivamente monarquías, oligarquías y grupos monopolizadores de la verdad, justicia y razón.



-       Lograr que todos los ciudadanos contribuyan en forma igual al sistema de gobierno, ejecutando proyectos para acabar con la pobreza. Todos los hombres deben gozar de las riquezas con disciplina, decoro y pulcritud. La pobreza no debe existir en mentes civilizadas y organizadas. Todos los varones y mujeres tienen derecho a experimentar la riqueza y felicidad.



-       Redactar una “Carta de Normas y Leyes de convivencia” para cada país, o hacer una para todos los países del mundo. Que cada nación la acomode a creencia, costumbre e idiosincrasia de sus ciudadanos.



-       Nota: Si todos son humanos y vibran en la misma frecuencia con sus diferencias, lo positivo debe servir en cualquier punto de la geografía del planeta, cumplirá con las mismas funciones y jamás altera la ley natural.



 
Las guerras han lesionado la paz del planeta. El recalentamiento del globo se debe al lanzamiento de misiles y bombas sobre la naturaleza creada (para los ateos usaremos la frase “la naturaleza evolucionada”). La descomposición de los cadáveres a la intemperie después de las macabras guerras, ha creado miles de enfermedades y lamentos contra la vida, salud física y mental de los pueblos. Los países mas guerreros cuentan con la mayor población de desquiciados mentales y enfermos psíquicos. Cada guerra ha dejado resentimientos y traumas. Las nuevas generaciones deben aspirar a ser mortales terrícolas amantes de la paz, sosiego y tranquilidad. Así como todos los pensantes tienen derecho a la ternura, todas y todos tienen derecho a la felicidad y al disfrute de la vida.




Desde hoy aun las armas de juguete se deben desintegrar. Es mal nacido aquel progenitor que regala un arma a su hijo para matar. Los mismos regalos han ocasionado la muerte a seres queridos dentro de la misma familia. Los hombres valientes y héroes, deben ser aquellos que sobresalgan al usar la inteligencia y razón. Es muy difícil cambiar la mentalidad de la actual población pero no es imposible. El Corazón y la mente están más cerca de la paz cuando usa la razón inteligible. Si los gobiernos no aceptan el cambio hacia la paz, los pueblos deben aplicar la desobediencia civil. Si los gobernantes son necios y testarudos, el no cancelar los servicios públicos durante un año o más (apagando en cada casa todos los aparatos electrodomésticos eléctricos) y dejar de usar celular e Internet por largo tiempo. Les puedo asegurar que la maldad desaparecerá aunque tengamos que regresar a costumbres primitivas pero con civilización y evolución. La guerra es producto de mentes torcidas y oscuras que aun viven sin conciencia. 


Si usted busca la paz y sosiego debe decir no a la guerra y un basta a pervertidos y depravados. El amor es la mejor ocasión para mantener la vida de las especies, el equilibrio de los universos y el deleite de la vida con ternura. Si no frenamos hoy la guerra con sus matones y asesinos, la tierra puede estar destruida en unas horas y usted “No será Mas” parte del espacio y tiempo. Como dirían los otros fanáticos: Ellas y ellos “no volverán”.



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